Encuentro 3. - Responsabilidad por el espacio ********************************************* .. tags:: contenido|responsabilidad|Responsabilidad, contenido|paternidad|Paternidad, contenido|tradiciones-judias|Tradiciones judías, contenido|reinterpretacion|Reinterpretación, metodo|discusion|Discusión, metodo|multimedia|Multimedia, tipo|reflexivo|Reflexivo Introducción para el animador y objetivos ========================================= Este encuentro tiene lugar después de la conferencia y del taller, en el que hemos podido experimentar la escritura de las letras hebreas con nuestras propias manos. Esos acontecimientos son para nosotros los puntos de referencia más cercanos. Durante el encuentro continuaremos la experiencia de la escritura: uniremos las letras alef y bet, y después hablaremos del significado de la palabra que surge: "padre". Será el punto de partida para reflexionar sobre el hecho de que en cada uno hay una vocación a la paternidad y la maternidad, entendidas como acoger y favorecer el crecimiento del otro. Nuestra tarea es seguir creando el espacio que se nos ha confiado para que las personas con las que nos encontramos puedan crecer. También queremos conducir a la idea de que interpretar por cuenta propia los contenidos espirituales puede ser vivificante e inspirador para otros: eso hace crecer realmente a la Iglesia. Con este pensamiento enviamos a los participantes a la oración posterior, durante la cual escribirán con sus propias palabras la oración del Padre Nuestro. Para el encuentro harán falta: - Un material elegido y descargado en el teléfono o en el ordenador - Grabaciones preparadas de interpretaciones musicales o de un fragmento de película; allí encontrarás 3 opciones para elegir: el monólogo de *Hamlet* -- atención: la versión está en inglés (es bastante larga, >4 min), "Qué extraño es este mundo" y "Nada sucede dos veces". Cada una contiene varias interpretaciones de la misma obra. - Las hojas del taller "Las letras de la primera alianza", en las que tenemos escritas una junto a otra las letras alef y bet Compartir lo que ya hemos vivido ================================ Comenzamos con un breve resumen de lo que ha sucedido durante el retiro desde el último encuentro. - ¿Qué inspiraciones e ideas me llevo de la última conferencia? - ¿Qué me ha conmovido especialmente hasta ahora en el retiro? - ¿Qué pensamientos y sensaciones despertó en mí el taller de escritura de letras? La primera palabra -- Padre =========================== Recordemos el significado y la simbología de las letras y palabras que ya hemos conocido. א significa cabeza, comienzo, dirige nuestra atención hacia el infinito y hacia aquello que nos sobrepasa; ב significa casa, nos habla de apertura. .. note:: Si hace falta, vuelve a leer el fragmento del libro "Awinu": los capítulos "Las primeras letras" y "Las letras de la casa del Padre" contienen pasajes sobre las letras alef y bet. Casa e infinito forman juntas la palabra "AW" -- **Padre.** No nos cerremos solo al significado literal de esta palabra; miremos un poco más ampliamente. Aquí puede ayudarnos la palabra "progenitor", pero también "maestro" o "amigo". Cada uno de nosotros lleva en sí la identidad de padre-madre, cuya tarea es hacer habitable y cercano aquello que es abstracto, infinito y nos supera. - Podemos entender la paternidad de un modo más amplio que el hecho literal de ser madre/padre. ¿Con qué la asocio? - ¿Para quién soy yo padre o madre en ese sentido? - ¿Qué espacios me resulta más fácil hacer habitables para otros? Podemos domesticar para otros las realidades infinitas porque antes alguien también las hizo cercanas para nosotros, se volvieron próximas: - Recordemos una situación en la que alguien hizo habitable para nosotros algo que nos superaba. ¿Qué era y qué cambió eso en mí? Asumir la responsabilidad del espacio ===================================== Crear un espacio de desarrollo que permita crecer y vivir experiencias profundas es una tarea que exige acoger el espacio que Dios nos da y asumir activamente la responsabilidad por él. Aprender es un proceso que cada persona tiene que atravesar muchas veces como una experiencia propia. No se aprende a montar en bicicleta solo escuchando cómo se hace. El padre o el maestro da un espacio para crecer, pero lo organiza solo en la medida necesaria, dejando campo para la experiencia personal. Observemos que Dios invita a Adán a cocrear el mundo al dar nombre a los animales. Leamos el fragmento del libro del Génesis: El Señor Dios formó de la tierra todos los animales salvajes y todas las aves del cielo. Luego se los presentó al hombre para ver cómo los llamaría; y cada ser vivo debía llevar el nombre que el hombre le pusiera. El hombre puso nombre a todo el ganado, a las aves del cielo y a todos los animales salvajes. -- Gn 2,19-20a Los judíos son el pueblo de la Palabra y prestan una atención particular a su fuerza creadora. Dar a Adán la tarea de poner nombre a los animales es, por tanto, entregarle una gran responsabilidad y un gesto de inmensa confianza por parte de Dios. Dios dio a Adán una influencia real sobre la identidad de lo creado. También nosotros somos invitados a definir la identidad del espacio que nos rodea. Puede consistir en organizar un espacio físico, dar tiempo para pensar, invitar a una conversación profunda y sincera o permitirnos a nosotros mismos y a otros explorar juntos el mundo exterior e interior. - ¿En la creación de qué espacio de mi vida estoy más centrado/a ahora? - ¿De qué manera asumo cada día la responsabilidad por el espacio que comparto con otras personas? Al poner en diálogo con los demás nuestra mirada, nuestra interpretación y nuestra sensibilidad ante el mundo, pueden surgir nuevas cualidades. Así nuestro potencial personal puede estimular el crecimiento de los demás, y a la inversa. - ¿Cómo me sitúo ante la idea de que puedo ponerme en el lugar de quien crea espacio para otros? Reinterpretar como camino de crecimiento común ============================================== Pensemos de qué otra manera podemos cocrear el mundo que se nos ha confiado, especialmente el mundo espiritual. Para encontrar novedad y frescura, no siempre hace falta construir desde cero ni ponerlo todo patas arriba. La forma más cotidiana de interacción con el espacio que aporta algo nuevo es filtrar las cosas a través de nuestra sensibilidad, de nuestro modo de mirar el mundo y de nuestras experiencias. Observemos que esto sucede a menudo en el arte, especialmente en la música. Muchos artistas interpretan *covers* o rehacen los llamados estándares del jazz o del rock. Escuchemos un ejemplo: *El animador reproduce el ejemplo musical o actoral de reinterpretación de una obra conocida que haya elegido.* Cada nuevo arreglo o interpretación de una obra compuesta una vez crea sin duda algo nuevo y, sin embargo, por debajo sigue estando la línea melódica o la idea nacida antes. Ese volver constantemente a los clásicos, a los estándares, e interpretarlos es el modo en que los sucesivos artistas aportan su sensibilidad, su estética y su sonido. La espiritualidad también consiste en compartir espacio y crearlo los unos para los otros. Igual que en la música, reelaboramos distintos contenidos: la Sagrada Escritura, oraciones, conferencias, podcasts, etc. A veces también sucede que repetimos algún contenido (por ejemplo, ciertas oraciones), pero ya no tiene sabor para nosotros, deja de inspirarnos. - ¿Qué etapa de mi desarrollo espiritual fue así y ya no me interpela? Pongámonos en un lugar parecido al de los artistas que reinterpretan y redescubren una obra o un texto ya conocido. - ¿Dónde está mi lugar en la Iglesia para reinterpretar lo que ya conozco? - ¿Qué me inspira a contar con mis propias palabras aquello que ya conozco? - ¿Qué realidad ya conocida de mi espiritualidad he redescubierto últimamente? ¿Cómo ocurrió? ¿Alguien me ayudó? Conclusión y aplicación ======================= Cada uno de nosotros está llamado a una relación viva con Dios y, por tanto, también a buscarlo y descubrirlo activamente cada día a través de su propia sensibilidad. Hay un gran valor en que podamos regalarnos esto mutuamente y en que entre nosotros nazcan interpretaciones y pensamientos todavía más plenos. Vivamos así la oración en la que vamos a participar. No tengamos miedo de escribir con nuestras propias palabras, de compartir lo que sentimos y cómo lo sentimos, nuestra relación con el Padre. Al final, recemos brevemente unos por otros, para que tengamos el valor de un «individualismo» —en el buen sentido— que inspire a los demás.